Con la llegada de las primeras lluvias del otoño y la bajada gradual de las temperaturas, nuestros montes y sierras viven uno de los momentos más determinantes del ciclo natural. La penumbra del bosque mediterráneo se llena del eco profundo y grave de la berrea del ciervo (Cervus elaphus).
Para el profesional forestal y el gestor de acotados, la berrea va mucho más allá del mero espectáculo natural: representa el pico reproductivo de la especie y el momento clave donde se evalúa el éxito de las actuaciones de ordenación cinegética desarrolladas a lo largo de todo el año.
Biología y comportamiento durante el celo
El inicio del celo responde principalmente a un factor fotoperiódico: la reducción de las horas de luz desencadena un aumento en la secreción de testosterona en los machos adultos. Este cambio hormonal altera significativamente su comportamiento y su fisiología:
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Modificación morfofisiológica: Los machos experimentan un engrosamiento progresivo de la musculatura del cuello y un oscurecimiento de la piel en la zona ventral debido a la tinción con orina cargada de feromonas.
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Agresividad y territorialidad: Los grandes machos abandonan los grupos de verano para volverse marcadamente territoriales. Buscan controlar y defender a los harenes de hembras, emitiendo bramidos que cumplen una doble función: marcar posición ante posibles rivales y mantener agrupadas a las ciervas receptivas.
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Desgaste físico extremo: Durante las semanas que dura el periodo crítico, un macho dominante reduce drásticamente su ingesta de alimento y sus horas de descanso, lo que puede suponer pérdidas de entre un 20% y un 25% de su masa corporal total.
El contexto del hábitat y la capacidad de carga
En las masas forestales de clima mediterráneo, la berrea está fuertemente supeditada a las condiciones climáticas del verano previo. Tras períodos estivales especialmente secos, la disponibilidad de pasto fresco y puntos de agua condiciona la condición corporal con la que los animales afrontan el celo.
Mantener una población equilibrada en el coto es fundamental para la salud del monte. Los desequilibrios más comunes generan consecuencias directas sobre la masa forestal y la especie:
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Descompensación de sex-ratio (proporción hembras/machos): Lo deseable es mantener una proporción cercana a 1:1 o 1,5:1. Un exceso de hembras alarga artificialmente la época de celo, provocando un agotamiento extremo en los machos e incrementando la mortalidad invernal.
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Desequilibrio en la estructura de edades: Una pirámide equilibrada requiere contar con machos maduros de más de 6 a 8 años. Si faltan estos ejemplares, machos jóvenes e inmaduros cubren a las hembras, dando lugar a nacimientos tardíos en primavera con crías más débiles.
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Superación de la capacidad de carga: Cuando la densidad de ciervos supera lo que la finca puede alimentar de forma natural, se produce un sobreramoneo sobre el regenerado forestal y una clara pérdida de la calidad de las cuernas.
Actuaciones clave de gestión cinegética técnica
Para garantizar poblaciones sanas y aprovechamientos sostenibles sin comprometer la vegetación autóctona, desde la ingeniería forestal establecemos pautas claras de intervención:
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Censos de preconteo: Evaluar la estructura poblacional justo antes o durante las primeras semanas de berrea para ajustar los datos reales a la planificación técnica del coto.
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Selección cinegética y descastes: La extracción programada de hembras y ejemplares selectivos o seniles es indispensable para mantener el equilibrio poblacional y la calidad genética.
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Mejoras del hábitat: La creación y mantenimiento de balsas de agua, la conservación de fuentes y la siembra de parcelas alimenticias estratégicas reducen la presión de pastoreo sobre el monte nativo.
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Planificación de recechos de berrea: La caza de machos en esta época debe ejecutarse bajo un estricto criterio técnico y en rigurosa conformidad con los cupos y precintos fijados en el Plan Técnico de Caza de la finca. Es fundamental combinar los recechos de trofeo sobre machos maduros con recechos selectivos sobre ejemplares seniles o defectuosos, asegurando la mejora genética del acotado sin alterar el equilibrio de la población.
Una gestión planificada garantiza el equilibrio entre la conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento cinegético de las fincas. En Boj Forestal trabajamos en la redacción, ejecución y seguimiento de Planes de Ordenación Cinegética y herramientas de ordenación adaptadas a la realidad de cada terreno.











